Con relación a la música Albert Einstein decía lo siguiente: “Siempre pienso en música y la música llena mis sueños de día. Puedo ver mi vida en términos de música y de ella saco gran parte de mi alegría.”
Lo que resuena conmigo en un sentido muy personal, porque amo la música y aunque uno de mis géneros favoritos es la música clásica, hay un tipo de música en particular que escucho todos los días y es la música que exalta a Dios, porque me deleito en derramar mi afecto hacia Él.
Tengo que confesar algo: cuando se trata de Dios, soy una romántica sin remedio que solo busca amarlo y agradarlo a Él. Cuánto me gustaría poder tener el talento de Mozart o Beethoven para escribirle miles de canciones a Dios. Escribir canciones para expresar todo lo que Él es y lo agradecida que estoy por su amor, por todo lo que Él ha hecho, por la salvación y por un sinfín de razones más que no alcanzaría a mencionar. Son muchas las razones que tengo para componerle canciones de amor a Él y estoy segura de que tú también tendrías razones para hacerlo.
Y seamos sinceros, es muy probable que tú y yo no tengamos el talento musical de esos grandes compositores famosos, pero y si te digo que a pesar de no tener talento musical ¿puedes escribir la canción más hermosa? ¿sabes cómo? ¡CON TU VIDA! Que tu vida suene como una hermosa melodía a los oídos de Dios ¿te imaginas? Que tu vida sea la canción que demuestre tu amor más profundo hacia Él, una canción que solo tú puedes escribir y que sin duda alguna moverá Su corazón.
¿Pero qué es lo que le agrada a Dios? ¿Qué es lo que Él busca de nosotros? Una vida rendida a Él. Así es, es más que una canción; realmente la mayor expresión de amor no está en una canción romántica. La mayor expresión de amor está en darlo todo y estar dispuesto a rendirlo todo por Él, por aquel que nos amó primero. La mayor expresión de amor está en OBEDECER.
Jesús le dijo a sus discípulos: “Si me aman, obedezcan mis mandamientos” (Juan 14:15). Nunca unas palabras tan cortas dijeron tanto: el que ama está dispuesto a obedecer, por deseo de agradar al ser amado. Y no es solo obedecer por cumplir con un requisito, en palabras de Charles Spurgeon “La esencia de la obediencia radica en el abundante amor que impulsa la obra más que en la obra misma.” Que lo que nos motive, sea siempre nuestro afecto hacía Él, por agradarlo a Él y nada más.
Si el secreto está en la obediencia y la obediencia a sus “mandamientos”, es en la palabra de Dios (la Biblia) donde encontramos sus verdades para nosotros, su voluntad y el camino que debemos seguir. Es por eso por lo que la palabra de Dios es tan importante para cada uno de nosotros, allí no solo encontramos lo que nuestro amado desea, si no que le conocemos a Él y descubrimos Su amor hacia nosotros y como cada indicación es en realidad, una muestra de su amor protector hacia nosotros sus hijos.
Imagina que le ponemos un nombre a nuestra canción, la mía se llamaría: “Canción de Rendición”. ¿Qué nombre quieres ponerle a la canción de tu vida? Te invito a pensar en un nombre, ¡Pon esa creatividad en marcha! y ahora, imagina que cada pequeño paso que das en tu vida es una nota musical que permite la creación de una melodía. Si cada nota es colocada de forma obediente en el lugar correcto, estarás escribiendo la canción más hermosa que al llegar a los oídos de Dios moverá su corazón. Estarás escribiendo una canción única, especial y valiosa para Él, porque, te habrá costado mucho (la obediencia cuesta), pero es lo mejor que podemos entregar, es nuestra vida entera por amor a Él.
Así que aprovecha esta oportunidad y sé una persona apasionada por Él, que busque amarle y agradarle todos los días y estarás escribiendo la mejor canción de amor que pueda existir.